Visto y no visto
No tomo otra Coca Cola que no sea Light sin cafeína (¿por qué no la ofrecen en los bares y restaurantes?). Es cuando tengo que cocinar con Coca Cola cuando me compro una verdadera y pequeña botella que siempre sobra. Con las “sobras” de las costillas del otro día he hecho esta deliciosa tarta, cuyo contraste de sabores convencería al mismo Ego [*], el crítico gastronómico de Ratatouille.
Cuando comento mis experiencias con una receta me gusta hablar sobre los puntos críticos o las complicaciones que he experimentado, si es que existen. Este sencillo pastel tiene una única dificultad: el tiempo de cocción preciso para que no se haga en exceso y queden ambas capas suficientemente jugosas. El postre debe retirarse del horno cuando la capa de Coca Cola se vea cocida pero ligeramente húmeda, al enfriarse adquirirá aquella consistencia necesaria, obteniendo un postre realmente jugoso.
He preparado una ganache de chocolate para cobertura a la Coca Cola, algo más elaborada que otras que ya he realizado. Con esta cobertura el sabor y dulzor de Coca Cola queda muy camuflado por el chocolate, por lo que si deseáis hacer una cobertura con un verdadero sabor a Coca Cola, más sencilla y tanto o más rica, las muestro al final de la receta.
[*] Me temo que llenaré de notas esta entrada, pero creo interesante aclarar muchas ideas que me vienen a la cabeza mientras escribo estas palabras. En este punto me he acordado de unas palabras y reflexiones de Ego que hablan sobre la labor de crítico: “El trabajo del crítico es sencillo en más de un sentido. Arriesgamos muy poco, y sin embargo usufructuamos de una posición situada por encima de quienes someten su trabajo y su persona a nuestro juicio…”.
Me he atrevido a juzgar a los que me rodean desde la misma posición que Ego, un peldaño por encima y sin posibilidad de respuesta. En el fondo es más cruel “mi” verdad (cómo veo los hechos que me acontecen) que la propia de alguien que lo hace desde un estudio y conocimiento previo. Soy el crítico de mi vida, merecedor del mismo desprecio que muchos críticos vehementes, pero con el agravante de criticar aquello que me afecta (de “afecto”) o muchas veces quiero. ¡Cuánto se puede aprender de una buena película!
Me parece que no llegarán nunca. Ésta no es la idea que tengo de unas vacaciones. Las recuerdo en casa de mis padres, veranos interminables que acaban cuando llegaban los higos y la primera fase de la vendimia [**]. Veo pasar las recetas con confusión y caos, sin un orden, el caos reflejo de un estado de ánimo que se repite día a día.
[**] Acabé por odiar la vendimia, no porque fuese el fin del verano (más bien todo lo contrario, deseaba volver al colegio/instituto, me encantaba). Para mí la vendimio significaba acarrear cestos y escoger cada racimo (sobre todo las uvas tintas) sin que se colase ninguna defectuosa. Para mi padre era un trabajo de precisión absoluta, se obsesionaba con obtener el mejor vino que le fuese posible.
Los viajes, por mucho que pueda parecer, no son vacaciones tal y como las entiendo. Para mí, vacaciones es sinónimo de descanso. Si así fuera, diría que estoy trabajando duramente. ¿De qué te quejas?, ¡estúpido!. ¡Memo!, ¡que eres un memo!
Estos primeros diez días de agosto los hemos pasado, casi en su totalidad, en Santiago, esperando a que María se aclimatase a su horario laboral. El año pasado se había atrevido a ir y venir desde el primer momento, las tardes en la playa le hacían olvidar que ya estaba de vuelta en el trabajo. Este año soy yo el que se está olvidando que estoy de vacaciones, hasta que llegue el curso, el hormigueo en el estómago, la inquietud y las lluvias. Tal y como se presentan estas vacaciones casi desearía que la lluvia empapase mi cabeza. Estaría vivo.
Otra vez nos vamos, en un visto y no visto. Sin pausas para charlar un rato, opinar o, simplemente, leer con calma aquello que vosotr@s habéis escrito. ¿Cuándo?, ¿septiembre? No puedo prometer nada, para la primera semana YA hay nuevos proyectos y nuevas inquietudes.
Sabía que podía pasar pero no lo quise creer. Sabía que no se cambiaba tan repentinamente pero preferí creer en los milagros. Sabía que todo volvería a ser como antes de “eso” y decidí soñar despierto. No se cambia. No te ofendas, pues siempre has estado muy orgullosa de ti misma.
Suavemente, ese repentino acercamiento es un distanciamiento de mí. Palabras y susurros al teléfono resuenan como tramas planificadas sin serlo. Sé que ha sido inconscientemente, pero todo encaja. Ni planificado, sé que en realidad no era más que una patalea infantil. Sabía que aquella era la crónica de una muerte anunciada, la mía, pero tenía la esperanza de haberme equivocado.
Ayer, menuda pesadilla de día. Nos levantamos a las 3:05, entre vuelos y esperas no llegamos a alojarnos en la habitación hasta las 20:30. Todo ello sin pausas para poder comer tranquilamente.
Por suerte el hotel era de lo mejorcito del complejo y en muy pocos buffet recuerdo haber podido tomar marisco. El hambre y la gula formaron una mezcla explosiva cuyas consecuencias he padecido durante toda la noche. Una y no más.
(…)
“Bridge over troubled water” por Roberta Flack. En estos momentos no recuerdo cómo me ha venido a la cabeza, sólo que era la voz de Roberta Flack. Me ha sido imposible conseguir esa versión.
El aire procedente de los ventiladores nos refresca y perturba en uno de los comedores buffet en los que esta noche degustamos nuestra última cena en México. Aquí, 4 noches y 4 días que han pasado como ese soplo de aire. Hoy ha sido el mejor día, por nuestra cuenta, sin organización, sin colas ni espectáculos para turistas incautos. Sin timos.
Tulum (me sale “Lotrec”), más ruinoso y pequeño, más bello. El mar completa la postal, las aguas del Caribe invitan (y así ha sido) a un baño con el que paliar el calor. Chichén Itzá da miedo, las historias sobre corazones arrancados de cuajo o las decapitaciones. Los ecos del Quetzal resultan confusos y turbadores. Me quedo, casi sin dudarlo, con la pequeña hermosura de Tulum y el azul del mar.
Pepinho está cansado. Volamos en una pequeña aeronave de Air France desde París en dirección a Vigo. La noche desde Ciudad de México no ha sido demasiado agotadora, si exceptuamos las escasas horas que he conseguido dormir.
Me costará volver a la rutina, a identificarme con el entorno, a pensar qué cocinar, qué temas tengo pendientes. Estaremos hasta el lunes o martes en Santiago, después iremos a Ferrol, a Boiro y, quizás, acabemos en A Illa. Son demasiadas paradas para lo que queda de mes. Después será un agosto (espero) como el pasado. Por fin llegarán las verdaderas vacaciones ¿o no?
Ingredientes
Necesitamos un molde de unos 19x19 cm2 relativamente alto. Lo forramos con papel de hornear de modo que sobrepase los bordes para que no rebose y pueda aplicarse la cobertura.
Capa de chocolate blanco
(2) Batimos los huevos con el azúcar hasta que queden espumosos, incorporamos la vainilla y el chocolate derretido con la mantequilla (no caliente), poco a poco. Mezclamos bien y, por último, añadimos la harina mezclada con la sal y el chocolate troceado (y las nueces si las usamos), removiendo con una espátula de plástico hasta que esté totalmente incorporado. Vertemos sobre el molde y pasamos a preparar la segunda capa antes de introducir en el horno.
Capa de Coca Cola
(2) Volcamos sobre la capa de chocolate blanco, dando unos golpecitos para alisar la superficie, y horneamos durante unos 20-35 minutos, no mucho más para que quede un bizcocho tierno y esponjoso. El bizcocho debe quedar ligeramente húmedo por el centro. Al enfriar ya tomará la consistencia deseada.
Si fuese posible, y para que no siga cocinándose, lo introducimos en un baño de agua bien fría. Una vez frío lo metemos en el frigorífico antes de aplicarle el glaseado.
Cobertura de chocolate a la Coca Cola
Éste es el glaseado que he aplicado. Si os gusta el sabor de la Coca Cola y/o queréis hacerle un glaseado más sencillo os propongo otros dos a continuación.
(A) Salsa de chocolate a la Coca Cola (se necesitan 110 gr.)
(2) (B) Troceamos el chocolate el chocolate del glaseado (100 gr.). Hervimos la nata, cuando hierva la retiramos del fuego y vertemos el chocolate troceado, poco a poco y removiendo con una espátula de plástico, desde el centro hasta el borde. Mezclamos suavemente hasta que el chocolate se haya disuelto en su totalidad.
Dejamos templar un poco antes de añadir la mantequilla troceada. De inmediato añadimos la salsa de chocolate a la Coca.
(3) Cubrimos el pastel cuidadosamente, dando unos golpecitos suaves e intentando que no quedan burbujas en la superficie. Introducimos en el frigorífico y dejamos enfriar hasta que esté totalmente sólida. La tarta está mejor de un día para otro o, incluso, dos o tres.
Otras opciones, más fáciles y tanto o más ricas:
Glaseado de Coca Cola sencillo (I)
Glaseado de Coca Cola sencillo (II)
No tomo otra Coca Cola que no sea Light sin cafeína (¿por qué no la ofrecen en los bares y restaurantes?). Es cuando tengo que cocinar con Coca Cola cuando me compro una verdadera y pequeña botella que siempre sobra. Con las “sobras” de las costillas del otro día he hecho esta deliciosa tarta, cuyo contraste de sabores convencería al mismo Ego [*], el crítico gastronómico de Ratatouille.
Cuando comento mis experiencias con una receta me gusta hablar sobre los puntos críticos o las complicaciones que he experimentado, si es que existen. Este sencillo pastel tiene una única dificultad: el tiempo de cocción preciso para que no se haga en exceso y queden ambas capas suficientemente jugosas. El postre debe retirarse del horno cuando la capa de Coca Cola se vea cocida pero ligeramente húmeda, al enfriarse adquirirá aquella consistencia necesaria, obteniendo un postre realmente jugoso.
He preparado una ganache de chocolate para cobertura a la Coca Cola, algo más elaborada que otras que ya he realizado. Con esta cobertura el sabor y dulzor de Coca Cola queda muy camuflado por el chocolate, por lo que si deseáis hacer una cobertura con un verdadero sabor a Coca Cola, más sencilla y tanto o más rica, las muestro al final de la receta.
[*] Me temo que llenaré de notas esta entrada, pero creo interesante aclarar muchas ideas que me vienen a la cabeza mientras escribo estas palabras. En este punto me he acordado de unas palabras y reflexiones de Ego que hablan sobre la labor de crítico: “El trabajo del crítico es sencillo en más de un sentido. Arriesgamos muy poco, y sin embargo usufructuamos de una posición situada por encima de quienes someten su trabajo y su persona a nuestro juicio…”.
Me he atrevido a juzgar a los que me rodean desde la misma posición que Ego, un peldaño por encima y sin posibilidad de respuesta. En el fondo es más cruel “mi” verdad (cómo veo los hechos que me acontecen) que la propia de alguien que lo hace desde un estudio y conocimiento previo. Soy el crítico de mi vida, merecedor del mismo desprecio que muchos críticos vehementes, pero con el agravante de criticar aquello que me afecta (de “afecto”) o muchas veces quiero. ¡Cuánto se puede aprender de una buena película!
Me parece que no llegarán nunca. Ésta no es la idea que tengo de unas vacaciones. Las recuerdo en casa de mis padres, veranos interminables que acaban cuando llegaban los higos y la primera fase de la vendimia [**]. Veo pasar las recetas con confusión y caos, sin un orden, el caos reflejo de un estado de ánimo que se repite día a día.
[**] Acabé por odiar la vendimia, no porque fuese el fin del verano (más bien todo lo contrario, deseaba volver al colegio/instituto, me encantaba). Para mí la vendimio significaba acarrear cestos y escoger cada racimo (sobre todo las uvas tintas) sin que se colase ninguna defectuosa. Para mi padre era un trabajo de precisión absoluta, se obsesionaba con obtener el mejor vino que le fuese posible.
Los viajes, por mucho que pueda parecer, no son vacaciones tal y como las entiendo. Para mí, vacaciones es sinónimo de descanso. Si así fuera, diría que estoy trabajando duramente. ¿De qué te quejas?, ¡estúpido!. ¡Memo!, ¡que eres un memo!
Estos primeros diez días de agosto los hemos pasado, casi en su totalidad, en Santiago, esperando a que María se aclimatase a su horario laboral. El año pasado se había atrevido a ir y venir desde el primer momento, las tardes en la playa le hacían olvidar que ya estaba de vuelta en el trabajo. Este año soy yo el que se está olvidando que estoy de vacaciones, hasta que llegue el curso, el hormigueo en el estómago, la inquietud y las lluvias. Tal y como se presentan estas vacaciones casi desearía que la lluvia empapase mi cabeza. Estaría vivo.
Otra vez nos vamos, en un visto y no visto. Sin pausas para charlar un rato, opinar o, simplemente, leer con calma aquello que vosotr@s habéis escrito. ¿Cuándo?, ¿septiembre? No puedo prometer nada, para la primera semana YA hay nuevos proyectos y nuevas inquietudes.
Sabía que podía pasar pero no lo quise creer. Sabía que no se cambiaba tan repentinamente pero preferí creer en los milagros. Sabía que todo volvería a ser como antes de “eso” y decidí soñar despierto. No se cambia. No te ofendas, pues siempre has estado muy orgullosa de ti misma.
Suavemente, ese repentino acercamiento es un distanciamiento de mí. Palabras y susurros al teléfono resuenan como tramas planificadas sin serlo. Sé que ha sido inconscientemente, pero todo encaja. Ni planificado, sé que en realidad no era más que una patalea infantil. Sabía que aquella era la crónica de una muerte anunciada, la mía, pero tenía la esperanza de haberme equivocado.
Ayer, menuda pesadilla de día. Nos levantamos a las 3:05, entre vuelos y esperas no llegamos a alojarnos en la habitación hasta las 20:30. Todo ello sin pausas para poder comer tranquilamente.
Por suerte el hotel era de lo mejorcito del complejo y en muy pocos buffet recuerdo haber podido tomar marisco. El hambre y la gula formaron una mezcla explosiva cuyas consecuencias he padecido durante toda la noche. Una y no más.
(…)
“Bridge over troubled water” por Roberta Flack. En estos momentos no recuerdo cómo me ha venido a la cabeza, sólo que era la voz de Roberta Flack. Me ha sido imposible conseguir esa versión.
El aire procedente de los ventiladores nos refresca y perturba en uno de los comedores buffet en los que esta noche degustamos nuestra última cena en México. Aquí, 4 noches y 4 días que han pasado como ese soplo de aire. Hoy ha sido el mejor día, por nuestra cuenta, sin organización, sin colas ni espectáculos para turistas incautos. Sin timos.
Tulum (me sale “Lotrec”), más ruinoso y pequeño, más bello. El mar completa la postal, las aguas del Caribe invitan (y así ha sido) a un baño con el que paliar el calor. Chichén Itzá da miedo, las historias sobre corazones arrancados de cuajo o las decapitaciones. Los ecos del Quetzal resultan confusos y turbadores. Me quedo, casi sin dudarlo, con la pequeña hermosura de Tulum y el azul del mar.
Pepinho está cansado. Volamos en una pequeña aeronave de Air France desde París en dirección a Vigo. La noche desde Ciudad de México no ha sido demasiado agotadora, si exceptuamos las escasas horas que he conseguido dormir.
Me costará volver a la rutina, a identificarme con el entorno, a pensar qué cocinar, qué temas tengo pendientes. Estaremos hasta el lunes o martes en Santiago, después iremos a Ferrol, a Boiro y, quizás, acabemos en A Illa. Son demasiadas paradas para lo que queda de mes. Después será un agosto (espero) como el pasado. Por fin llegarán las verdaderas vacaciones ¿o no?
Ingredientes
Necesitamos un molde de unos 19x19 cm2 relativamente alto. Lo forramos con papel de hornear de modo que sobrepase los bordes para que no rebose y pueda aplicarse la cobertura.
Capa de chocolate blanco
- 115 gr. de chocolate blanco.
- 60 gr. de mantequilla troceada.
- 1 huevo grande.
- 35 gr. de azúcar.
- 8 ml. de extracto de vainilla.
- 80 gr. de harina normal.
- ½ cucharilla de té (escasa) de sal.
- 60 gr. de chocolate negro troceado.
- 35 gr. de nueces troceadas (opcional, puede sustituirse por trozos de chocolate negro)
(2) Batimos los huevos con el azúcar hasta que queden espumosos, incorporamos la vainilla y el chocolate derretido con la mantequilla (no caliente), poco a poco. Mezclamos bien y, por último, añadimos la harina mezclada con la sal y el chocolate troceado (y las nueces si las usamos), removiendo con una espátula de plástico hasta que esté totalmente incorporado. Vertemos sobre el molde y pasamos a preparar la segunda capa antes de introducir en el horno.
Capa de Coca Cola
- 120 ml. de Coca Cola.
- 55 gr. de aceite de oliva suave.
- 55 gr. de margarina vegetal.
- 10 gr. de cacao en polvo.
- 200 gr. azúcar.
- 135 gr. de harina.
- ¼ de cucharilla de té de sal.
- ½ cucharilla de té de bicarbonato.
- 1 huevo grande.
- 60 gr. de yogurt natural (yogurt líquido o leche fermentada, mejor).
- 5 ml. de extracto de vainilla.
- Opcional: trozos de chocolate banco, al gusto. (Unos 50 gr.)
(2) Volcamos sobre la capa de chocolate blanco, dando unos golpecitos para alisar la superficie, y horneamos durante unos 20-35 minutos, no mucho más para que quede un bizcocho tierno y esponjoso. El bizcocho debe quedar ligeramente húmedo por el centro. Al enfriar ya tomará la consistencia deseada.
Si fuese posible, y para que no siga cocinándose, lo introducimos en un baño de agua bien fría. Una vez frío lo metemos en el frigorífico antes de aplicarle el glaseado.
Cobertura de chocolate a la Coca Cola
Éste es el glaseado que he aplicado. Si os gusta el sabor de la Coca Cola y/o queréis hacerle un glaseado más sencillo os propongo otros dos a continuación.
(A) Salsa de chocolate a la Coca Cola (se necesitan 110 gr.)
- 50 gr. de chocolate negro al 66%.
- 96 ml. de Coca Cola.
- 35 gr. de azúcar polvo.
- 50 ml de nata fresca espesa (crème fraîche).
- 100 gr. de chocolate troceado.
- 80 ml. de nata líquida.
- 20 gr. de mantequilla.
- 110 gr. del preparado de salsa de chocolate a la Coca Cola.
(2) (B) Troceamos el chocolate el chocolate del glaseado (100 gr.). Hervimos la nata, cuando hierva la retiramos del fuego y vertemos el chocolate troceado, poco a poco y removiendo con una espátula de plástico, desde el centro hasta el borde. Mezclamos suavemente hasta que el chocolate se haya disuelto en su totalidad.
Dejamos templar un poco antes de añadir la mantequilla troceada. De inmediato añadimos la salsa de chocolate a la Coca.
(3) Cubrimos el pastel cuidadosamente, dando unos golpecitos suaves e intentando que no quedan burbujas en la superficie. Introducimos en el frigorífico y dejamos enfriar hasta que esté totalmente sólida. La tarta está mejor de un día para otro o, incluso, dos o tres.
Otras opciones, más fáciles y tanto o más ricas:
Glaseado de Coca Cola sencillo (I)
- 150 gr. de mantequilla.
- 300 gr. de azúcar polvo.
- 45 ml cucharadas de Coca Cola.
- 3 cucharadas de cacao en polvo.
- 1 cucharilla de extracto de vainilla.
Glaseado de Coca Cola sencillo (II)
- 110 gr. de margarina (buena y vegetal)
- 225 gr. de azúcar polvo.
- 45 ml. de Coca-Cola
- 2 cucharadas de cacao en polvo
- 1 cucharilla de extracto de vainilla.
¡Dios mío!, ¡qué tarde es! (3:25), y mañana tendré que levantarme a hacer tantas cosas pendientes antes de que llegue M del trabajo...
ResponderEliminarBuenos dias Pepinho!!! Gracias por tu tiempo ( "bien" escaso) y tu riquisima tarta que intentare hacer hoy mismo.
ResponderEliminarUn abrazo enorme a tod@s
Hace mucho que me quedé sin palabras para alabar las cosas que haces. Son todas tan buenas, las fotos tan espectaculares, que ya no sé qué decir.
ResponderEliminargracias por otra idea...esta un poco menos nueva porque ya la he utilizado pero tan rica como siempre...cuanto me acuerdo de tus cosas, ahora en verano que lo sufro, de tussentimientos que estoy ligada a ellos y a tus postres que hago siempre besos
ResponderEliminarHoy he descubierto tu blog y tengo que felicitarte enormemente! Me ha alegrado la tarde encontrar un sitio como este y además nose si felicitarte más por cocinero o por fotografo, porqué las recetas estoy segura de que estan bueníssimas pero es que con las fotos casi puedo olerlas!
ResponderEliminarSeguiré a la espera de nuevas recetas!
Whitecat85
Hola mi niño! Esta tarta se ve espectacular, solo de verla me da hambre, por eso a veces no quiero mirar fotos porque me da hambre. Pero no creo hoy me duele la cabeza así que se me quita el hambre. Me sucede siempre que voy a Santiago-metro-bus-metro, hoy fuimos a la Psiquiatra porque a la Esperanza le van a dar remedios, veremos como anda y que le haga bien, me da miedo que le den remedios, no sé.Es todo tan incierto.
ResponderEliminarSiento que estés tan atorado, me da entre pena y angustia, se supone que deberías descansar, insisto que deberías tener un tiempo para tí, lo mínimo,no es sano no tener tiempo para nada.
Bueno espero que de alguna manera encuentres tiempo para tí que te hace falta. Te mando muchos caroños y besos. Cariños para Todos! Gloria
Pepinho finalmente vi Ratoutille!!! Amé a ese ratón absolutamente!!! y me encantó la película, los niños la trajeron y la vimos aquí, me encantó, xxxGloria
ResponderEliminarHola a tod@s.Hoy empiezo yo mis vacaciones. Yo al contrario que Harry me las he planteado en plan tranqui.No tengo muchas opciones, pero aun asi me gusta la sensacion de levantarme y no tener que ir corriendo a "ningún sitio".No me gusta la sensación de "perder el tiempo", por eso me gusta hacer cosas "despacio", sin reloj.Para mi eso son auténticas vacaciones.Solo me las tomo una vez al año, por eso me tomo un mes completito.Un beso enorme, y ánimo a todos aquellos a quienes las ilusiones, sus esperanzas, han desaparecido con una simple palabra o gesto que demuestra que .... todo sigue igual (de bien, de regular o de mal) que siempre.Yo tambien estoy decepcionada, pero la vida es larga y todavía queda mucho camino que andar.
ResponderEliminarGLORIA: me encanta Mafalda.Es mi "super preferido".
ResponderEliminarKArme, te deso unas felices vacaciones, para mí es el ideal no andar corriendo y hacer lo que uno quiere!!! En eso G. me entiende cuando fuimos a la playa yo me dediqueé a cocinar y LEER y el sakía con los niños, soy una patuda!
ResponderEliminarGracias mi niña, me siento más Mafalda que nunca, aún soy una niña.....y rebelde! muchos besos y descansa!!!!Gloria
Sigh! Quiero hacer esta receta! Y también la del otro día de la de turrón. Y otra que he visto de caracolas de canela y choco...
ResponderEliminarSólo tengo dos problemas:
1. Mi horno sólo sirve para secar gatitos (porque más que calentar, ruboriza como mucho).
2. Para algunas creo que hay que ser maestro repostero.
Sin embargo intentaré hacer al menos parte de tus recetas o inspirarme en ellas.
Saludos y gracias!
Hola, descubrí este blog hace unos días y creo que necesito más vacaciones para hacer todas las recetas que tengo pendientes;-). Para empezar me he decidido por los bizcochos, hoy he hecho uno de manzana y otro de limón, los dos buenísimos, (el de limón ya ha volado...jejeje).
ResponderEliminarMe encanta este sitio y estoy casi "enganchada", muchas gracias por todo lo que aportas.Sigue así.
Un biquiño.
Hola todos y mi querido Pepinho;
ResponderEliminarAqu+i llueve a cántaros,literalmente!! anunciaron que lloverá todo el fin de semana, no me molesta, lo único que quiero i a ver mis papas a la tarde, pero G. dijo que iremos, por un lado es buen día es feriado aquí. 15 de Agosto, día de la Virgen, confiesome padre que no fuí a Misa, no voy siempre, fue G. y lo espero para terminar el almuerzo, tengo hasta el horno prendido, y la fuente lista hice unos rollos de lasagna rellenos con una mezcla de alcachofas y queso queda muy bueno, pero me faltó queso y este hombre no llega, para los que quieran la receta más adelante la pondré porque ahora no le voy a alcanzar a sacar fotos, lo sé. Mando cariños y abrazos para todos, Que es de Paulova, mado, N.la Repo.,Olga, Rosita, Pilar, etc. las echo de menos y a Pepinho por supuesto, un beso fuerte para Pepinho cuando venga, I miss you sooooo, Gloria
Os echaba de menos y estoy gorreando internet (estoy de vacaciones playeras). Babeando con estas fotos, me imprimo la receta para leérmela tranquilamente en casa. Yo también la uso light pero con cafeína. Me controla la migraña. Pepinho, Gloria, Paulova, Tessera, Berta, y demás, BESOS A TODOS!!!
ResponderEliminarPepinho, ¿qué opinas de hacer esta misma receta con coca-cola de vainilla??
ResponderEliminarHola, Que tal? madre mia cuanto tiempo sin pasarme por aquí. Veo que todo sigue igual...tus recetas fabulosas hacen que me vuelva a picar el gusanillo. Hay que ver!!
ResponderEliminarTambien hice vacaciones en julio, un mes enterito, descanso completo y ahora con la vuelta al curro llega la normalidad y estos ratitos de relax que lleno mirando tu interesante mundo.
*Shinta
QUE DELICIA ME E QUEDADO SIN PALABRAS ME ENCANTA ESTA RECETA Y TODO TU BLOG ES ESPECTACULAR FELICITACIONES
ResponderEliminarHola chicas!
ResponderEliminarSí, Gloria, que aún vivo!!!!
pero es que estoy ciber-incomunicada en mi superplaya.
Pero bueno, ya la próxima semana vuelta a la normalidad. Hoy en casita a limpiar, lavar, comprar y preparar el nido para la family.
Mil besos a todas y ya nos contamos el verano la ´próxima semana.
Me encanta este postre y el anterior. Ays! Qué pena no tener tiempo!
Pepinho, para no tener tiempo has estado muy activo este mes por lo que he visto por encima. has subido varias recetas. Me alegro de que siempre encuentres ese momento de paz. Yo lo busco también.
Besos. OLGA.
Suena Billie Holiday y el aire que se mueve fuera..Y hace un instante todo el alrededor era merengue, caramelo y huellas de harina.Acabo de terminar una adorable tarta(la primera desde hace demasiado tiempo)..y pese a que no he participado en ningún blog hasta ahora, sentí una irresistible necesidad de contar esto aquí, que es de donde empezó mi tarta.Y con ella, los recuerdos de cosas que creía haber olvidado.
ResponderEliminarVaya, para ser la primera vez, bastante he contado.Punto. Saludo a todos, supongo que nos volveremos ha ver por aquí, entre los dulces y las palabras.
demasiadas recetas buenas, ya me duele la mano de copiar y pegar.
ResponderEliminarNo se por cual empezar, esta me parece deliciosa.
Un saludo
Bendito el día que me topé con tu blog. Felicidades por tu trabajo, es de lo mejorcito que he visto por la red.
ResponderEliminar